Mpox en el Planeta de los simios

Ahora resulta que a la viruela del mono, monkeypox en inglés, le debemos llamar mpox porque resulta que cuando en el 2022 sucedió el primer brote de la enfermedad en Europa, el facherío empezó a relacionar a la gente africana afectada con estos animales, uno de los portadores iniciales del virus.

Lo que ocurre en África de ordinario preocupa poco o nada a los medios de desinformación y propaganda occidentales. Realmente África sólo nos interesa o llama la atención como gran reserva de animales (por cierto, muchos de ellos en vías de extinción) y de culturas «exóticas». Y también, cómo no, cuando desde allí nos llegan enfermedades graves.

Lo cierto es que explotamos todo lo que podemos la energía y las materias primas del continente; usamos grandes zonas de tierra africana para la producción de alimentos en forma de monocultivos que se cargan las agriculturas locales y también hacemos uso de mano de obra barata para producciones varias.

¡Ah! ¡Rediez! También nos quejamos mucho de la gente de piel negra que nos llega en barcas y pateras. ¿Qué joden estos negros por ahí en lugar de quedarse en su casa?

Cuando hablamos de los cambios necesarios en el mundo estamos tan empeñados mirándonos el ombligo que poco pensamos en África o en otras grandes partes del mundo que se encuentran en situaciones similares.

Si consideramos que la población del mundo es actualmente de 8.000 millones de personas y que de éstas el 84% están fuera de los llamados países desarrollados, existen 6.720 millones de personas en esta situación.

Según el Banco Mundial (poco sospechoso de interpretaciones izquierdistas de la realidad) el 40% de la población mundial vive con menos de 5,50 dólares al día. Ave!! 3.200 millones de personas pobres según el BM.

Y 720 millones están en condiciones de extrema pobreza.

Si alguien piensa que el mundo se podrá arreglar si esto no se corrige, ve las cosas de manera muy distinta a como yo las veo.

O el mundo se hace realmente igualitario o nos llegarán problemas en forma de pateras (peccata minuta), de violencia sanguinaria y guerras de miedo, de enfermedades pandémicas matadoras y de desastres no previstos en las distopías más oscuras (sí, éstos serán posiblemente los peores).

Los filmes de la saga «El Planeta de los Simios» pueden quedar cortos.

Pero, vamos, gente que me lea, como se dijo en el último artículo únicamente con el 0,225% de la riqueza del 1% más rico, este tema quedaría bien solucionado. De manera inmediata sólo, claro, porque la solución al follón que los homínidos que somos hemos montado es pesada,

¡O hacemos un mundo mejor o el mundo se queda sin nosotros, los sápiens!